Visto en una tiendecilla que hay en calle Eugenio Gross, 5.
Aunque yo recomiendo los zapatos que más te gusten, que los lleves al zapatero del barrio y le pongan piel vuelta.
Y ya lo más económico, que te lleves un bote de polvos talco del chino en el maletero del coche, para echarlos donde vayas a bailar.

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