martes, 20 de noviembre de 2012

Porretas visibles en la invisible

Llevaba tiempo con ganas de visitar la casa invisible y ayer saqué un poco tiempo para verla. Es inmensa, y eso que sólo visité la planta baja, con un mini patio entrando a la izquierda, un patio enorme al fondo y tras el patio lo que llaman un rocódromo.

Atravesando el mini patio hay una barra tipo tetería, una especie de biblioteca que he de volver a visitar y tienen también unas camisetas preciosas como forma de financiación imagino.

Nada más entrar hay un par de paneles de corcho anunciando las actividades. Otra cosa que he de repasar.

¿Lo que no me gustó? Un par de porretas en el mini patio, deshaciendo con la lengua un cagarrillo marca winston para mezclarlo con una cagarruta de mierda que allí tenían. No soy entendido en sustancias estupefacientes, pero estaba claro lo que era.

Una lástima que un espacio tan privilegiado como es la casa invisible y con una idea tan estupenda para tantos colectivos, se eche (sin hache, porque es del verbo echar) a perder por una malentendida tolerancia con los porretas.

En la foto, el mini patio paraíso de los porretas.


Google+