
[Me los compré por su diseño hortera inspirado en el Barcelona]
Llevo años con ganas de aprender a patinar. Todo surgió una tarde que quedé con mi amigo Jesús y me comentó se había comprado unos patines. Su afición le vino por medio de Bárbara, que también enganchó a Jesús (otro Jesús, el del campero para llevar) y a Gerardo. Varias veces coincidí con Jesús (el del campero para llevar) en el Paseo Marítimo a la altura de la Misericordia, y sentí una sana envidia al ver lo bien que patinaba.
Un día pasé por un chino y vi que tenía unos patines de oferta por 22 euros creo recordar, así que me los compré por probar, y en mi casa perfecto gracias a la inestimable ayuda de las paredes, que para un novato como yo hacen mucho. El año pasado me apunté al día del patín y andandito con los patines puestos en plan "las muñecas de famosa se dirigen al portal" recorrí unos cincuenta metros en unos quince minutos, más o menos.
Una tarde aproveché una reunión de http://www.malagapatina.com/ y estuve con ellos otro cuarto de hora en el mismo plan de "las muñecas de famosa..." pero ayer tarde todo cambió. Quedé con los compañeros Matías, Rocío y Samuel en el Paseo Marítimo de la Misericordia y ya parece que hago algo más. No mucho, pero estoy en ello.
Por lo visto y según su opinión me compré unos patines de juguete, pero al menos me han servido para perder el miedo al ridículo, el miedo a caerme, y descubrir que soy capaz de patinar. Patiné como si nadie me estuviera viendo. Mal. No vale la pena engañarse a si mismo, pero patiné.
Ya estoy esperando impaciente la próxima quedada de salseros patinadores. Y también voy a ir mirando patines y precios.
:-)
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