miércoles, 10 de junio de 2009

Angel y el tio gilito



La otra noche Ángel y yo entablamos una cuanto menos hilarante conversación acerca del dinero, su abundancia o ausencia, el trabajo, las propiedades... Dada mi condición de esquizofrénico paranoico guasón, he decidido pasar a ser millonario (real o ficticio) y dejar de ser Coco de Barrio Sésamo, para convertirme en el Tío Gilito.

De hecho siempre he sido el Tío Gilito, el personaje más feliz de cuantos han existido y hasta ahora no me había dado cuenta de ello. http://salsamalaga.blogspot.com/2008/12/soy-una-persona-afortunada.html


Porque el Tío Gilito es ante todo un esteta. Él no tiene su dinero en billetes ni talones bancarios, ni valores bursátiles ni letras del Tesoro, y no hablemos de tarjetas de crédito. No. Él tiene monedas. Monedas doradas. Montañas y montañas de monedas doradas, en las que puede zambullirse cada mañana. Y de hecho que yo recuerde su única propiedad es justamente el contenedor de esas montañas de monedas: el Depósito de Dinero.

El Tío Gilito no tiene el dinero para gastarlo. El dinero es para él motivo de disfrute puramente estético. Es un fin en sí mismo. Él no se compra coches de lujo, ni va a restaurantes caros. No. A él no lo tientan los cantos de sirena de la vulgaridad materialista en la que el mundo chapotea. Él es un asceta y un idealista. Frugal, vive con lo justo. A él le alcanza con revolcarse cada mañana en sus montañas de dinero. No necesita otra cosa para ser feliz. Él es como un rey Midas pero en versión positiva: mientras que el rey, que todo lo que tocaba se convertía en oro, era tremendamente desgraciado, el Tío Gilito, transformándolo todo en oro es, en cambio, feliz. Porque él no aspira a lo que el oro pueda comprar, él disfruta del oro en sí, no ambiciona más que la contemplación de esta noble materia.

Fuente: http://lacajanegra.blogia.com/temas/el-deposito-de-dinero-del-tio-gilito.php

Eso sí, en clase seguiré siendo Coco de Barrio Sésamo. Estar loco tiene sus ventajas. A veces soy un personaje y otras veces, otro. No hay mal que por bien no venga [there is no bad that doesn’t come for good]

;-)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si el dinero caducada todos los años y tubieramos que empezar de nuevo anualmente, no habría pobreza porque no habría acumulación de riquezas.

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