domingo, 12 de julio de 2009

David y mi pirulo

mi botijo pirulo. clases de salsa en malaga
El agua fría no es digamos muy buena para la garganta. Del hielo ya ni hablemos, pero tampoco vas a tomar agua a la temperatura de la sopa.

David me recordó hace tiempo que siguen existiendo los botijos. No son fáciles de encontrar, los venden en los polveros, que apenas quedan (los polveros, no los botijos), y a un precio aproximado de unos 6 euros el de la foto, con una capacidad de 4 litros y medio.

Antes de beber, hay que curar el botijo dejándolo un día lleno de agua con anís maria brizard, para quitar el sabor a barro. Recomiendo los de arcilla blanca. Los de cerámica decorada, para los guiris, que se los lleven de recuerdo. Sólo sirven para eso. Los botijos, no los guiris.

El de la foto, es mi pirulo. Da un agua fresquita, ecológica, y que además refresca la casa. No mucho, pero es lo que hay. Además me ahorro el chocolate del loro [i save the parrot’s chocolate] de la electricidad para tener agua fresca.

:-)

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