jueves, 9 de julio de 2009

Dormir fresquito por la noche

dormir sin calor y sin complejos. clases de salsa en malaga
No me gusta el aire acondicionado. He estado muchos años viviendo sin él, y creo que puedo estar otros muchos sin necesitarlo. No obstante el calor está siendo últimamente insoportable.

Recuerdo que de pequeñajo en verano, mi abuela sacaba una especie de mini cama por llamarlo de alguna forma, y se pegaba unas fresquitas dormilonas. Ventajas del patio de una casa mata, por la que pasé hace poco y ahora es un edificio de tres plantas en cuyos bajos hay una peluquería de señoras.

Imitando a mi abuela, me he llevado una cama de 80x180 centímetros a la azotea de mi edificio para dormir. ¡Que fresquito! Tanto que incluso he tenido que ponerme una camiseta de invierno para dormir.

El paisaje es otra cosa. Un montón de estrellas, debidamente escoltadas por un no menos montón de antenas de televisión, que imagino alguien quitará cuando se produzca lo que los gilipollas ministeriales han dado en llamar "el apagón analógico"

Y los vecinos. No me lo dicen, pero los imagino muertos de endivia (que no de envidia) mientras yo a mi bola duermo a pierna suelta sin importarme lo más mínimo lo que de mi opinen. Como de costumbre.

Y para dormir, tengo más capas que una cebolla [i have more layers than an onion]

:-)

2 comentarios:

Sevilla en Salsa dijo...

Yo ya hace tiempo que me acostumbre al calor. Incluso soy capaz de dormir a 45 grados de temperatura... el problema es cuando te despiertas con un dolor de cabeza increible!... que no puedes hacer nada en toda la tarde.

Ahora yo duermo con ventilador... aunque como estoy acostumbrado, no lo suelo poner siempre

Jenny dijo...

Una idea estupenda la que has tenido. A mi me daría un poco de miedo dormir en la azotea de mi casa.

Un abrazo.

Entradas relacionadas:

Google+