
Hace poco conocí a un chino salsero de origen alemán y que no hablaba español. Nos entendíamos (es un decir) en inglés. Mala tarde para conocerlo, porque acababa de salir del dentista y tenía la boca enorme. De la anestesia, supongo.
Si ya es difícil el vocabulario salsero entre personas que hablamos el mismo idioma, esa tarde fue digna de recordar.
:-)
[Mi amigo Jesus insiste en que a él todos los chinos le parecen iguales, pero de eso ya escribiré en otra entrada]
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