
En todos los bares de salsa hay al menos una persona que pasa en el bar tanto o más tiempo que los camareros o que los propietarios. Me refiero a ese individuo gris que está en un extremo de la barra desde que el bar abre hasta que prácticamente cierra: el pelota, pelotilla o lameculos. Los hijos de la Gran Bretaña lo llaman el "bar fly" o mosca de bar.
El pelota, pelotilla o lameculos y que suele ser de género masculino (al menos en apariencia) es un humanoide sin vida social distinta a la del bar. Pareja, amigos, conocidos, vecinos, compañeros de trabajo... todos y todas lo abandonan. Algo debe haber hecho para que el resto de la sociedad lo rechace de esa forma.
En el bar ha encontrado su hábitat. En él vive y se relaciona. Es el único sitio donde lo aceptan, algo lógico ya que en un bar admiten a cualquiera que pague. El pelota, pelotilla o lameculos cree sinceramente que ha hecho amistad con el dueño del bar, con los camareros, con los gorilas de la puerta, e incluso cree que hasta liga.
Al dueño del bar le viene perfecto eso de tener al menos un pelota, pelotilla o lameculos, puesto que con eso el bar no está solo, amén que si sabe hacer al menos el paso básico, laterales y algún que otro enchufla, puede incluso entretener a aquellas chicas que llegan pronto, las que no saben bailar o a las que por unos u otros motivos ningún otro hombre saca a bailar.
Otra ventaja que al dueño del bar aporta el pelota, pelotilla o lameculos es la fidelidad. Ya podía nevar, que el pelota, pelotilla o lameculos jamás faltará a su cita. Podrán abrir nuevos bares más cerca, mejor equipados, con más ambiente salsero, a mejores precios, pero el pelota, pelotilla o lameculos nunca abandonará su nuevo hogar, sino todo lo contrario: hará cuanto en sus tristes manos esté por atraer clientela.
No hay que confundirlo con otras especies con las que comparte hábitat, como por ejemplo los ludópatas, los buitres, los drogatas de tabaquismo o los borrachos. El pelota, pelotilla o lameculos normalmente no consume alcohol, y mucho menos si baila. A la segunda vuelta ya estaría en el suelo.Tonto no es. Al menos ha encontrado una forma de relacionarse. Una forma efímera, un "huir hacia delante", pero es lo que hay. Tiene lo que se ha buscado.
Es triste. Cuando el bar cierra, el pelota, pelotilla o lameculos regresa huraño a la soledad de su limpio piso, a esas tristes cuatro paredes con las que ha compartido tantas desgracias en su miserable vida...
Cuando vayas a un bar de salsa a primera hora o a última hora, observa bien. Probablemente el pelota, pelotilla o lameculos ya te esté mirando.
:-)
2 comentarios:
Suelo seguir a menudo este blog, me gusta, pero desde luego hay algo que no entiendo.
No sé porque hay que opinar tan libremente de la vida de los demás, una cosa es la guasa y otra cosa es decir como es la vida de alguien sin ni si quiera conocerla.
La gente podría decir cosas de ti... aunque no fueran verdad.
Hola pepito. Muchas gracias por tu comentario.
Opino no de una, sino de varias personas a las que conozco personalmente. En borrador tengo otras muchas que paulatinamente iré publicando.
Y si, la gente dice cosas de mi. Es algo que no me preocupa lo más mínimo. Todos estamos expuestos a ello.
Por cierto que en ningún momento he citado nombres ni de personas ni de lugares.
Quien se pica, tal vez ajos coma.
;-)
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